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La imagen de San Juan, un siglo con nosotros

Con ilusión y nostalgia estamos viviendo los últimos días del año 1999 y del siglo veinte, días estos, que encierran un valor histórico y simbólico para la Cofradía de San Juan Evangelista, modelo y patrono de la Cofradía de «los Blancos» de Cehegín: Ilusión, porque vamos a iniciar un año y un siglo, que como niño que nace nos sonríe, a la par que nos traerá preocupaciones, trabajos y augurios de conquistas, deseamos deshojar los días y años del siglo venidero, cual margarita, atisbando frutos de felicidad: nostalgia, porque cada día, cada año y pasados, junto a la experiencia adquirida, el tiempo se ha llevado a jirones parte de nuestra vida con su desgaste, y nos ha proporcionado el logro y la riqueza del bien obrar.



En estos días fuertes, cuajados del fruto de lo que fue y con la esperanza de lo que será, la Cofradía de San Juan de Cehegín, «los Blancos», en idea de nuestro presidente, D. José Sáez Díaz y miembros directivos, han acordado celebrar gran fiesta, el día 26 de diciembre, festividad litúrgica de San Juan Evangelista; rememorar la adquisición y venida de la imagen de San Juan por nuestros antepasados; Y festejar el hermanamiento de nuestra cofradía con los cofrades de Bullas, pues ambos tenemos a San Juan como titular y patrón.



La imagen de San Juan, obra de D. Francisco Sánchez Araciel, de estilo barroco y aire salcillesco, data su presencia en nuestro pueblo desde el año 1900. Los fundadores de la cofradía de San Juan: D. Pedro Moya, D. Andrés Ruiz, D. Eloy Salinas, D. Ramón Gil y D. Antonio González, tuvieron la noble idea de encargar la imagen del titular, al escultor Sánchez Araciel, discípulo aventajado de la escuela del maestro Salzillo, existente en Murcia.



Nuestro San Juan Evangelista; joven y esbelta figura, de bello rostro y en actitud caminante, envuelto su cuerpo en túnica y manto de tonos verdes y rojos, agraciada su silueta con cenefas y adornos en oro, de donaire jovial y atractivo, con la palma de la pureza y del martirio en su mano, atrae la juventud ceheginera, que reunida bajo sus andas y congregada en nutridas filas de nazarenos, manifiestan su fe, en el orden, disciplina y silencio penitencial; el paso procesional de esta imagen arranca siempre, una oración a cuantos la contemplan y el deseo de imitarle en la generosidad de su entrega a Jesús y en el valor de confesar su amor.



El gran número de valientes y generosos cofrades del ayer, -cofradía iniciada por y para jóvenes-, año 1885, se ha visto incrementado por las jóvenes del hoy, que recogen como legado de los antepasados, la delicadeza, entusiasmo y cuido en el procesional de cada año, junto al cuido del culto y de la imagen; los cofrades actuales, debemos potenciar actos religiosos -culturales que consoliden la fe y vivencia cristiana, y plasmen en obras de caridad, asistencial y de beneficencia los esfuerzos de los cofrades, aliviando a los necesitados.
Tras la contienda sufrida en España, tiempo en que el culto y la iglesia tanto padeció y sufrió, recuerdo haber visto la imagen de San Juan en casa de las Señoritas de Pérez. Esta imagen, que es para nosotros luz que nos atrae e imán que nos aúna y congrega en hermandad, fue restaurada el año 1992 por el escultor murciano D. Francisco Liza Alarcón, recobrando de nuevo la lozanía, belleza y tersura en el rostro, y a la vez, el refulgente colorido del manto y túnica que airosamente cubren. La imagen de San Juan es emblemática para Cehegín, y su procesional en la Semana Santa, atrae la atención hecha oración de cuantos lo contemplan por la belleza y encanto que posee.
Al conmemorar ahora el siglo de su venida y estancia con nosotros, debemos acercarnos al mensaje que él nos legó en su evangelio escrito y que le distingue como práctica y lema de su vida: San Juan, es el evangelista de la caridad, del amor; nadie como él puede hablarnos de esta virtud esencial para el cristiano, pues estuvo recostado en el corazón de Cristo, escuchó sus latidos y recogió sus últimas palabras al pie de la cruz. San Juan, el discípulo predilecto del Señor, fue distinguido con muestras de especial amor, estando en los momentos cruciales e importantes de la vida del Señor; quiere y nos pide, vivamos la esencialidad del cristianismo, la caridad, el amor de unos para con otros, a la vez que debemos compartir y hermanar nuestras vidas con todos los hombres.
La grandeza de la historia de España se asienta en personas y hechos religiosos; las grandes fiestas van en torno a personajes o acontecimientos religiosos, entre ellas, ocupan lugar preeminente y singular, los días de la semana mayor o Semana Santa; no sólo nos han de unir estas motivaciones a los componentes del pueblo, sino que debemos ampliar esos lazos de convivencia, solidaridad, fraternidad y amor a todos y especialmente a cuantos tenemos el mismo ideal y meta que imitar.



Con la fiesta a realizar, Hermanamiento de Cofradías, queremos trabar lazos de verdadera amistad y hermandad con los Cofrades de la Hermandad San Juan Evangelista de Bullas, ello nos ha de llevar a compartir y aunar esfuerzos en torno a la difusión del evangelio, en el camino que nos señala la Iglesia en la nueva evangelización; compartir y remediar las necesidades de los pobres; un preocuparnos de la juventud de la que somos parte y en la que nos encontramos, para que con nuestro ejemplo e impulso logremos alcanzar y revitalizar los grandes valores, religiosos, culturales y sociales tan necesarios en nuestro mundo, y que nadie mejor que nosotros podemos lograr con nuestro ejemplo y el testimonio de nuestras vidas.



Las enseñanzas y el querer de Jesús, la caridad -el amor, meta e ideal de nuestras vidas, las encontramos en el evangelio de San Juan. No nos contentemos, con llevar procesionalmente sobre los hombros la imagen de San Juan; ni con pertenecer como número a su cofradía; ni sentirnos preocupados por el orden y presencia de nuevos y numerosos cofrades que desfilen en las procesiones, ahondemos en el conocimiento del evangelio, estudiemos sus escritos, imitemos el estilo valiente de su vida que hasta le llevó al martirio, para que el ejemplo y el valor en el seguimiento de Cristo, nos aumente la fe y plasme en obras de caridad nuestras vidas.
Esta gran fiesta que vamos a celebrar, el día 26 de diciembre de 1999, nos ha de llevar al compromiso serio: De leer, meditar y reflexionar el evangelio y escritos de San Juan; vivir testimoniando a Jesús en obras de apostolado y en preocuparnos por extender su evangelio; comunicar la alegría y grandeza de una juventud limpia; Abrazarnos con el valor del sacrificio del cotidiano vivir, saliendo en defensa de la fe que llevó a San Juan al martirio, liberado milagrosamente. No olvides que una fiesta conlleva: Limpieza, adorno y presencia ante aquél que honramos; que alcancemos todos en este día, la alegría, la gracia y la gloria que alcanzó San Juan al seguir y vivir su compromiso con Cristo.



Monseñor Calixto Carrasco Rioja

Rector de la Iglesia Arzobispal Castrense. Madrid.

Capellán de la Cofradía de San Juan de Cehegín.